sábado, 18 de junio de 2011

Algo quiero decir (ETWAS zu sagen)

Harto nos recuerdan de la historia del Colegio Alemán, de fundadores, maestros y alumnos, de quienes pasamos por sus aulas como escolares o como profesores; luego, como padres de familia:  hoy me nace decir, como madre de bachilleres… nuevamente.

Y como me tocó decir a nombre de mi promo Eitiguán en 1981, luego a mi hijo Ignacio egresado el 2000 del Colegio donde nació, hoy me tomo la libertad de decir algo también a quienes tienen 18, mi Mariana, mi Mauricio, mis pequeños y sus compañeros de historia escolar desde el jardín de infantes y que, hoy, concluyen esta etapa en la búsqueda de su propia vida:  “Alles zusammeln, Etwas zu sagen.”  No sé si lo escribo bien pero suena genial.  Todos juntos, algo que decir. 

En las antiguas aulas del Pestalozzi, después desde las frescas galerías con vista a los jardines arbolados en las que hice mi secundaria y ahora en el grandioso edificio que se erigió sobre las memorias del pasado, aprendimos otra forma de educarnos, con rigideces verticales, secretas protestas personales y gran esfuerzo de nuestras familias, accedimos a un modelo que, más allá de los contenidos y este idioma tan poco difundido en nuestra América, moldeó nuestro método de encarar el pensamiento.

Aún cuando las interpretaciones hubieran variado desde la Alemania de la posguerra -que nos trajo un director memorable- hasta el día de hoy, cuando la mirada se ha vuelto pragmática y seducida por el imperio del liberalismo, yo le regalaría a cada bachiller la frase que  Kurt Richter nos dejó la noche de nuestra promoción:  “Ustedes están listos para mejorar el mundo.  Empiecen por el suyo”.

Del Colegio Alemán, salimos sabiendo que éramos todos iguales pero distintos:  aprendimos a decir y no callar, adquirimos disciplina para las tareas, responsabilidad para los compromisos asumidos, respeto a las diferencias.  Supimos que éramos por lo que sabíamos y no porque lo que teníamos.

Ese profundo sentido de ser uno mismo nos ha hecho conocidos como “los alumnos del Alemán” porque aprendimos a usar la cabeza antes de “googlear”, a discernir lo correcto de lo que no lo es, dando antes que recibiendo.  Esto no se aprende leyendo o copiando, sino con el ejercicio permanente, es lo que nos queda después de las fiestas, los juntes, los viajes:  es lo que tiene verdadero sentido.

Que nos importe más que los títulos y los honores, más que los vestidos y los autos, más que los oropeles y lo fatuo, los recuerdos de nuestros compañeros y enseñanzas, de lo preparados que estemos para movernos con autonomía por el mundo, de la mano que aprendimos a sostener abierta a quien la precisa, del paso adelante que sepamos dar en defensa de un amigo, de la protección que demos al más débil, del apoyo que ofrezcamos a quien cayó en desgracia.

No importa cuánto hemos aprendido si no tenemos claro para qué y cómo compartir para contribuir con una sociedad que se aleja de los valores de nuestra casa.

Adolecemos de líderes, séanlo en lo que elijan hacer: en la ciencia, en el arte, en el deporte, en la política… aquella que nos impele a actuar a favor de los demás y a dar lo mejor de sí en lo que hagan.  Esa es la política verdadera, la que nos representa a nosotros mismos.  Los negocios dan dinero para comprar pero no honran la vida ni nos hacen más queridos.

Y reserven cada día un momento para sus padres, un momento para Dios, un momento para construir sus propias familias, un momento para el bien común, un momento para la buena vecindad.  Y no escatimen abrazos, abracen hasta reírse de sí mismos.  Sean felices como muchos, antes que ustedes, logramos serlo.

¡Enhorabuena y bendiciones!


viernes, 27 de mayo de 2011

Honoris Causa Universidad de la Vida me titula Mamá en grado Summa Cum Laude

 Anoche, al despedirme de la jornada y pensando que hoy se recuerda el día de la madre boliviana, mi oración fue de agradecimiento y alegría:  "Buenas noches a todos, encantada de la vida, pienso que mañana me regalaré un día de congratulaciones a mí misma por los cuatro floripondios que de a uno, de a dos y de a cuatro, me llenan hace 30 años la vida de razones para no perder el tiempo y desconocer el aburrimiento, la flojera, la ociosidad, el despilfarro, la depresión, la ignorancia, el conformismo, la queja...¡Felicidades a mí! ¡Me amo!"
Esta mañana, una botella con un corcho natural, el fondo cubierto de arena y un pergamino en el interior, junto a una billetera hecha a mano también con hojas de la revista de Maitena y conteniendo un billete de dólar de la suerte, un globo con la inscripción "We love you" y un desayuno preparado por ellos, me despertaron cuando la noche aún se hacía antes de las 6 de la mañana. Y mis tres niños menores, se abalanzaron sobre mi humanidad desprevenida y tembleque de intensa emoción...
 ...

¡¡¡Felicidades mami!!!

Aunque no lo haya parecido, tus tres hijos estuvimos pensando estos días en qué hacer para que el día de la madre fuera una celebración grata =), porque sos la mejor mamá del mundo, porque los tres sabemos que no podríamos tener una madre mejor; que todos los días nos ha recordado y nos recuerda el ser personas de buen corazón, trabajadoras, a no vivir de las apariencias y un montón de cosas más que este mundo día a día nos va incitando a olvidar; todo lo que hagamos siempre nos va a parecer poco pero es más que suficiente el saber que te va a alegrar algún detalle que tus hijitos hayan hecho para vos...

♥ ¡¡¡Te amamos muchisísimo!!! ♥

Mar ✰      Mau ╰☆╮   Vin ♥

Nosotros y Message In a Bottle de The Police
con nuestro mensaje en una botella reciclada y una billetera de papel de Maitena con el dólar de la suerte:
todo hecho en casa =)

Mayo 27, 2011

(Leer escuchando Message in a bottle, The Police)