viernes, 27 de mayo de 2011

Honoris Causa Universidad de la Vida me titula Mamá en grado Summa Cum Laude

 Anoche, al despedirme de la jornada y pensando que hoy se recuerda el día de la madre boliviana, mi oración fue de agradecimiento y alegría:  "Buenas noches a todos, encantada de la vida, pienso que mañana me regalaré un día de congratulaciones a mí misma por los cuatro floripondios que de a uno, de a dos y de a cuatro, me llenan hace 30 años la vida de razones para no perder el tiempo y desconocer el aburrimiento, la flojera, la ociosidad, el despilfarro, la depresión, la ignorancia, el conformismo, la queja...¡Felicidades a mí! ¡Me amo!"
Esta mañana, una botella con un corcho natural, el fondo cubierto de arena y un pergamino en el interior, junto a una billetera hecha a mano también con hojas de la revista de Maitena y conteniendo un billete de dólar de la suerte, un globo con la inscripción "We love you" y un desayuno preparado por ellos, me despertaron cuando la noche aún se hacía antes de las 6 de la mañana. Y mis tres niños menores, se abalanzaron sobre mi humanidad desprevenida y tembleque de intensa emoción...
 ...

¡¡¡Felicidades mami!!!

Aunque no lo haya parecido, tus tres hijos estuvimos pensando estos días en qué hacer para que el día de la madre fuera una celebración grata =), porque sos la mejor mamá del mundo, porque los tres sabemos que no podríamos tener una madre mejor; que todos los días nos ha recordado y nos recuerda el ser personas de buen corazón, trabajadoras, a no vivir de las apariencias y un montón de cosas más que este mundo día a día nos va incitando a olvidar; todo lo que hagamos siempre nos va a parecer poco pero es más que suficiente el saber que te va a alegrar algún detalle que tus hijitos hayan hecho para vos...

♥ ¡¡¡Te amamos muchisísimo!!! ♥

Mar ✰      Mau ╰☆╮   Vin ♥

Nosotros y Message In a Bottle de The Police
con nuestro mensaje en una botella reciclada y una billetera de papel de Maitena con el dólar de la suerte:
todo hecho en casa =)

Mayo 27, 2011

(Leer escuchando Message in a bottle, The Police)


sábado, 30 de abril de 2011

El día que se me murió Sabato

Hacía días que me tenía inquieta, que me llamaba releerlo.  Tenía necesidad guardada de volver a llorar por el mundo, ése que hemos malparido inerme a sus ancestros.  Intuía aferrarme a las lecciones de vida de mis abuelos, de mis padres, de mis maestros de infancia y de aquellas contadas personas que encontré sin querer y para siempre en este camino de túneles donde espantar la oscuridad.
Me acompañó, después de muchos viajes, en éste de abril a la casita de la montaña.  
Lo leí intensamente en su "Antes del fin" en mi viaje de retorno a la casita del mango, extraordinariamente sin pegar un ojo cuando acostumbro a quedar profundamente dormida antes que el avión alce vuelo.
Y sólo tranquilicé mi espíritu cuando el 25 de abril saludé al exterior en mi mundo virtual:  '¡Buen día a todos este último lunes de abril! Como jamón del medio, llega el 2/3 del año para concentrarse en el trabajo, el alma, la vida. Llega el centenario de mi gran maestro universal casi platense, Ernesto Sábato, quien me acompaña a todas partes y estará en Idearia en la FIL cruceña, olvidado de la porteña. "Lean lo que los apasione, será lo único que los ayudará a soportar la existencia". Y viva con el corazón.'
Esta mañana, desayunando con mamá, seguí protestando la deshumanización de la humanidad y preguntándome en voz alta qué habíamos hecho para desmerecer la generación de genios y figuras que acompañaron nuestros primeros años de tropezones, curiosidades y rebeliones. 
Cuando me propuse comenzar la jornada ante mi pantalla, lo supe al leer el comentario de Laura, desde Rosario, quien anotaba en FB una frase suya y me sumé contenta con mi homenaje en la próxima Feria Internacional del Libro de Santa Cruz, en la cual la sola idea de llenar Idearia con Sabato me invitaba a no desistir de participar este año, decepcionada de la "globalización mercantilista" (también) de este evento. Borré estupefacta mi desinformado anuncio.
Lo supe y escribí, escribí, escribí hasta caer agotada por el duelo en el corazón.
Hay seres humanos como Sabato que tendrían que ser leídos en voz alta y de pie en todos lados:  Darles las gracias por haber existido, por haber sido contemporáneos, por decirnos lo que no vemos y lo que nos da flojera pensar. Darles las gracias por haber vivido exactamente lo necesario, 99 años, para dejar con los crespos hechos a los fatuos festejos centenarios que empiezan y acaban con sus fuegos artificiales... Y que la coherencia, la grandeza, la humildad, la sabiduría, la honradez, la decencia, la ética y el humanismo no están a expensas de la libre interpretación antojadiza y oportunista de los analistas de palco, sino en el ejemplo de vida que Sabato honró en el dolor y la alegría.
Desde abuelita Nemesia que no sentía un vacío tan grande y, como ella, no se fue sin despedirse.

Para leer más:  www.idearia.info | Se me murió Sabato
Maestro Doctor Ernesto Sabato:  Hincha del Pincha, Estudiantes de La Plata